El híbrido-enchufable es un vehículo híbrido eléctrico cuyas baterías pueden ser recargadas enchufando el vehículo a una fuente externa de energía eléctrica.

La tecnología de un vehículo híbrido-enchufable (PHEV) es similar a la de un híbrido normal y a la de un vehículo de combustión, porque es la combinación de ambos, sólo que la batería del híbrido-enchufable es mayor que la del híbrido y se puede recargar con un enchufe a la red. Por ello, posee una autonomía mayor, en modo eléctrico, que la de los híbridos, pudiendo hacer más kilómetros sólo con la batería.

La batería, además de recuperar energía en frenadas, descensos, cuando retiene el motor o por la inercia, tiene la ventaja de que está pensada para una autonomía que es la que utilizan los ciudadanos en sus traslados diarios, lo que reduce emisiones de gases contaminantes, abarata el precio por kilómetro y, gracias al motor de combustión, permite la realización de viajes largos, sin tener que estar pendiente de las infraestructuras de carga existentes.

El PHEV posee una tecnología que es buena como puente hacia el vehículo cero emisiones. La evolución de las baterías también favorecerá a este tipo de vehículos, ampliando su autonomía en modo eléctrico. Y, en su favor, están considerados “vehículos cero”, es decir, poco contaminantes, por lo que se benefician de menores impuestos y no tienen problemas a la hora de circular o aparcar en ciudades con acceso restringido. Y son silenciosos.

Su sistema de funcionamiento es como el de un vehículo de combustión y un eléctrico, combinados. De hecho, el equilibrio de ambos motores dota de una gran eficiencia a estos vehículos. También se benefician de una aceleración mejor que la que ofrece el motor de combustión, porque la potencia eléctrica es inmediata al pisar el acelerador.

Para conocer un poco mejor el funcionamiento de un híbrido-enchufable, vamos a tomar como ejemplo el Mitsubishi Outlander PHEV, cuyos datos de ventas para 2018 han sido excepcionales, tanto en España, como en Europa, incluso en el resto del mundo. En nuestro país, como en Europa, ha sido líder indiscutible, dentro de los PHEV.

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El Outlander es un SUV, que combina un motor de gasolina y dos eléctricos, con una potencia combinada de 135 CV. Destacamos entre sus componentes:

  • Motores eléctricos. Lleva dos motores eléctricos independientes, montados sobre los ejes delantero y trasero, que le proporcionan tracción total 4WD.
  • Un motor de gasolina. Es un 2.0 que apoya a los motores eléctricos cuando es necesario y permite hacer viajes largos con el combustible.
  • Un generador. Transforma la potencia del motor de gasolina en electricidad para recargar la batería de tracción y apoyar a los motores eléctricos cuando es necesario.
  • Una batería de tracción. La batería de ión-litio, la más utilizada, está instalada bajo el suelo y es recargable mediante enchufe a la red. Se puede realizar la carga normal en cinco horas, aunque también añade la posibilidad de realizar una carga rápida —el 80%—, con el cargador apropiado, en 25 minutos, en una instalación de carga rápida comercial.

 

En cuanto a sus modos de conducción:

  • Modo EV. En este modo, el vehículo es impulsado por los motores eléctricos de los ejes delantero y trasero, que se alimentan de la batería. En este modo es silencioso y no contamina, por lo que es perfecto para la ciudad. En el Outlander la autonomía es de entre 54 y 60 km, según indica Mitsubishi.
  • Modo híbrido en serie. Cuando se necesita aceleración, o si la batería está baja, el sistema cambia automáticamente al modo híbrido en serie para activar el motor de gasolina. Los motores eléctricos propulsan el vehículo con la electricidad generada por el motor de gasolina.
  • Modo híbrido paralelo. En este modo es el motor de gasolina el que impulsa las ruedas y la energía excedente se utiliza para recargar la batería o para que los motores eléctricos aporten potencia adicional, por ejemplo, para adelantamientos. Es el modo apropiado para las autopistas, autovías, etc…